Las subvenciones son la semilla de la corrupción (II) El PER

Propuesta: eliminación progresiva del Plan de Empleo Rural, reformulación inmediata del mismo e introducción de mayores medidas de supervisión y anti-fraude

Hace una semana escasa el candidato de CIU a las elecciones generales, José Antonio Duran i Lleida, fue el foco de atención de prensa y telediarios por unas declaraciones que realizó ridiculizando a los andaluces, afirmando que reciben un PER y lo único que hacen es pasarse el día en el bar del pueblo. Por muy desafortunadas que puedan haber sido estas declaraciones donde se mete a todos los andaluces en el mismo saco, hay que reconocer que tienen un poso de verdad. El PER actualmente parece más un mecanismo de compra de votos por parte del partido que gobierne en la Junta de Andalucía (curiosamente el PSOE desde hace 30 años) que una subvención a los jornaleros andaluces. De modo que, sin que sirva de precedente, tengo que estar deacuerdo con el señor Duran i Lleida.

¿Qué es el Plan de Empleo Rural y por qué es perverso?
En su origen, el Plan de Empleo Rural o PER fue concebido como una herramienta para fomentar la contratación de jornaleros eventuales y luchar de esta forma contra el desempleo. A priori este motivo estaba justificado y era un motivo honesto. No obstante las condiciones de este plan facilitaban enormemente el fraude: una persona que haya trabajado en el campo al menos 35 jornadas al año tendría derecho a percibir el subsidio del desempleo durante seis meses.

Efectivamente. A cambio de trabajar un mes y medio escaso, un jornalero percibirá el subsidio del desempleo durante un periodo cuatro veces superior, seis meses. Este simple hecho supone un agravio comparativo con cualquier otro trabajador que vaya rebotando de un empleo a otro y quiera cobrar ese mismo subsidio de desempleo. ¿Por qué los contribuyentes tienen que compensar a los jornaleros de esta manera tan desproporcionada?

Por si fuera poco, estas condiciones favorecen el fraude. Por ejemplo: los cuatro miembros de una familia podrán trabajar sus 35 peonadas cada uno, pasando a cobrar veinticuatro meses de paro en total en vez de hacer que sólo dos miembros trabajen durante 70 días cada uno.

Los incentivos negativos del PER y su relación con el subdesarrollo rural andaluz
Tengo que reconocer que soy un fanático de la destrucción creativa de Schumpeter: creor fervientemente que los modelos productivos obsoletos tienen que dejar paso a nuevos modelos productivos más eficientes, a pesar del impacto temporal que esta situación tiene en el desempleo. Las subvenciones no hacen otra cosa que sostener artificialmente modelos improducivos que lastran el progreso y la adaptabilidad de la sociedad. Así pasa con el campo andaluz, así pasa con la industria musical, así ocurre con el cine español. En el caso concreto de la agricultura andaluza, el PER es el principal obstáculo para que el campo andaluz adapte nuevos modelos productivos más eficientes ya que la situación actual favorece enormemente a los empleados.

Las consecuencias del PER en cuanto a incentivos se refiere son evidentes para cualquiera que tenga nociones básicas de microeconomía y teoría de juegos. Ejemplo: tenemos dos personas, “A” y “B”, viviendo en Andalucía. La persona “A” trabaja de jornalero durante 35 días y gracias a sus peonadas cobra el paro durante seis meses. La persona “B” tiene otro empleo y necesita trabajar durante 9 meses para percibir el subsidio del desempleo durante 3 meses. Esto significa que la persona A tiene casi cinco meses de tiempo libre más que la persona B, tiempo durante el que puede trabajar ilegalmente y scar más dinero en negro o simplemente no hacer nada. La comparación dinero ingresado/horas trabajadas favorece a la persona A. ¿Qué significado tiene en la práctica? Que una persona cualquiera preferirá seguir mantenido por el estado y trabajar en el campo 35 peonadas, ni una más, antes que buscar cualquier otra oportunidad laboral, ya sea estudiando, trabajando de otra cosa…

En resumen, el PER no sólo favorece el fraude en Andalucía, sino que supone una estafa al contribuyente medio y es causa directa de que esta región española se encuentre a la cola de Europa. Quitemos el PER. Forcemos a la gente que se ha aprovechado de este plan a sacarse las castañas del fuego por sí mismos. Acabemos con esta partida de subvenciones, esta semilla de la corrupción.

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